Poio: El "parque temático" de las Rías Baixas
¿Crees que Poio es solo un pueblo de paso al lado de Pontevedra? Error. Es un municipio entero que concentra más récords, misterios y contrastes por metro cuadrado que casi cualquier lugar de Galicia.
Aquí tienes el porqué deberías meterlo en tu radar viajero:
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¿La cuna de Colón?: Olvídate de Génova. En Poio defienden con uñas y dientes la teoría del "Colón gallego". De hecho, puedes visitar la casa museo de su familia en Porto Santo.
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Un hórreo de récord mundial: El Monasterio de San Xoán esconde el hórreo con mayor capacidad del planeta. Una mole de piedra de 33 metros de largo y 51 pares de pies. ¡Casi nada!
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California en Galicia: En el Monte Castrove puedes flipar con el bosque de secoyas rojas más grande de Europa. Fue un regalo de EE.UU. en 1992 y hoy caminar entre estos gigantes con vistas a la ría es una experiencia brutal.
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Combarro, el pueblo imán: Es la joya de la corona. Un conjunto histórico único esculpido en piedra, famoso por sus más de 30 hórreos alineados al borde del mar y sus cruceiros llenos de leyendas de brujas (meigas).
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Playas "espejo": Al estar resguardadas en la ría, playas como Cabeceira tienen aguas tan calmas que parecen lagos. Cuando baja la marea, el mar se retira cientos de metros creando un desierto de arena blanca alucinante.

En Poio saltas de un pueblo marinero del siglo XVIII a un bosque norteamericano o a una playa paradisíaca en diez minutos. No se visita, se devora.
Pontevedra, en pleno corazón de las Rías Baixas, es una ciudad perfecta para quienes buscan una escapada tranquila, bonita y con mucho sabor gallego. Su casco histórico, casi totalmente peatonal, invita a pasear sin prisas entre plazas con encanto, soportales de piedra y rincones llenos de historia. Es un destino ideal para parejas, familias y viajeros que quieren combinar cultura, buena gastronomía y excursiones cerca del mar.
¿Qué visitar?
Entre sus imprescindibles está la Basílica de Santa María A Maior, uno de los grandes símbolos de la ciudad, situada en una de las zonas más altas del casco antiguo y vinculada históricamente al gremio de los mareantes. También merece la pena acercarse a la Iglesia de la Virgen Peregrina, con su curiosa planta en forma de vieira, y perderse por plazas tan especiales como la Praza da Leña, la Praza da Ferrería o la Praza da Pedreira, donde Pontevedra muestra su lado más auténtico y monumental.
¿Qué hacer?
Pontevedra se disfruta caminando, así que uno de los mejores planes es recorrer su centro histórico peatonal y dejarse llevar por sus calles empedradas, tiendas locales y terrazas con ambiente. También puedes pasear junto al río Lérez, visitar el Museo de Pontevedra o hacer una ruta tranquila por los alrededores para descubrir la esencia de las Rías Baixas. Si te apetece una escapada marinera, en pocos minutos en coche puedes acercarte a pueblos costeros cercanos y completar el viaje con vistas al mar.
¿Qué comer?
La gastronomía pontevedresa es puro producto gallego: pulpo á feira, empanada gallega, pescados y mariscos de las rías, pimientos de Padrón y buenos vinos blancos de la zona, especialmente albariños de las Rías Baixas. Es de esos destinos donde apetece sentarse sin mirar el reloj y disfrutar de una comida sencilla, sabrosa y muy ligada al territorio.
Nuestra recomendación
Para una comida tradicional y con buena relación calidad-precio, Casa Fidel O’ Pulpeiro es una opción muy típica en el casco antiguo, con más de medio siglo de historia y el pulpo como gran especialidad. Para una experiencia más especial, Eirado, situado en la Praza da Leña, cuenta con una Estrella Michelin y una cocina muy centrada en el producto gallego.
Excursiones cercanas
Si quieres completar la escapada, no te puedes perder Combarro, uno de los pueblos más bonitos de la zona, famoso por sus hórreos junto al mar y su ambiente marinero. También merece mucho la pena visitar el Monasterio de San Xoán de Poio, a unos 4 km de Pontevedra, donde destaca su enorme hórreo de 123 metros, uno de los más llamativos de Galicia.
